El hijo del tigre, pintito — y Antonio Sanabria salió goleador con rayitas de paciencia. Delantero paraguayo de oficio europeo, hizo su nombre en Italia entre Genoa, Torino y ahora la Cremonese, donde el área rival es su comedor favorito. Aguanta, pivotea, baja la pelota con el pecho como si fuera de algodón y la suelta para que otro la guarde. Con Paraguay en el Mundial 2026 es la referencia de arriba, el que pelea solo contra dos centrales y a veces gana. La Federación Italiana de Carnicería lo nombró 'consumidor honorario de provoleta' por una declaración que nunca firmó. Lo niega, pero la pancita no miente. Probablemente las dos.