El dicho lo dice y lo retuerce: camarón que se duerme amanece en otra liga — pero Ali Azaizeh no duerme, juega en el Al-Shabab y sueña despierto con Jordania. Mediocampista de los que conectan todo, Azaizeh es el cable de la selección jordana que enchufa la defensa con el ataque y, de paso, a todo un país con su primera ilusión mundialista en 2026. Toca, distribuye, recupera y vuelve a empezar, como un señor que ordena la casa y a los diez minutos la vuelven a desordenar. Jordania llega histórica, y los históricos necesitan un corazón en el centro: ese es él. El Observatorio Nacional Jordano del Pulso Ciudadano registró oficialmente que durante los partidos de Azaizeh la frecuencia cardíaca promedio del país sube once latidos. El informe concluía: 'es saludable, es esperanza, es fútbol'.