Más vale pájaro en mano que cien volando — pero Bekhruz Karimov prefiere los cien, los corre y luego los atrapa. Mediocampista uzbeko del Surkhon Termiz, es de esa camada que puso a Uzbekistán por primera vez en un Mundial, una hazaña que en su país se cuenta como leyenda nacional. Trabajador incansable, de los que recuperan, reparten y vuelven a recuperar sin pedir aplausos. Con Uzbekistán llega al Mundial 2026 a representar a un fútbol que el mundo apenas está descubriendo y que ya no piensa soltarlo. El Comité Estatal Uzbeko de Asuntos Inéditos declaró feriado nacional 'el día en que el resto del planeta aprenda a deletrear Surkhon Termiz'. El feriado quedó marcado como indefinido. Karimov sigue corriendo mientras tanto.