El dicho lo dice torcido pero verdadero: de tal palo, tales dos hermanos — y Juninho Bacuna salió con fútbol en la sangre. Juninho, hoy en el Volendam de Países Bajos, es mediocampista de Curazao, esa islita caribeña de poco más de cien mil almas que sueña con el Mundial 2026 con un descaro que enamora. Nacido en Holanda de raíces curazoleñas, junta calidad europea con sabor del Caribe en cada pase. Cuando Curazao empezó a competirle a selecciones diez veces más grandes, el Instituto Caribeño de Estadística Imposible declaró a la isla 'demasiado pequeña para tanto huevo'. El instituto pidió disculpas después. La isla siguió jugando sin pedir ninguna.