El dicho lo dice clarito: el que con goles se acuesta, con goles amanece — y Erling Haaland amanece, almuerza y cena goles desde que tiene memoria. Delantero de Noruega, hoy en el Manchester City, es una máquina rubia de un metro noventaytantos que rompe récords como quien rompe cascarones: en serie, sin pestañear. Veloz pese a su tamaño, brutal en el área, marca de cualquier forma y desde cualquier ángulo. Su gran pena es que Noruega nunca lo había llevado a un Mundial — hasta 2026, donde por fin suelta al monstruo. La Agencia Espacial Noruega confirmó en comunicado que cada gol suyo 'genera una pequeña perturbación detectable desde órbita'. Pidieron calma a la población. La población no tiene calma. Los porteros tampoco.