Como dice el dicho: agua que no has de beber, déjala correr — pero a Oscar Bobb es imposible dejarlo correr, porque cuando corre ya no lo alcanzas. Extremo noruego de gambeta endiablada, juega en el Fulham y representa a Noruega en el Mundial 2026, ese equipo que esperó años para tener una generación así de descarada. Bobb encara, recorta, mete el balón entre las piernas del rival y sonríe como si pidiera perdón sin pensarlo de verdad. Noruega vuelve al ruedo grande con jóvenes que no respetan jerarquías, y él es de los más atrevidos. La Real Academia Noruega de Movimientos Imposibles emitió un comunicado oficial reconociendo que cierto autopase de Bobb 'rompió la línea recta como concepto geométrico nacional'. El documento incluía un diagrama. El diagrama, según los expertos, tampoco tenía mucho sentido. Bobb tampoco lo necesitaba.