El hijo del tigre, pintito — y James Rodríguez salió con la zurda dorada de fábrica. James, hoy en el Minnesota United FC de la MLS, fue el máximo goleador del Mundial Brasil 2014 con aquel volcado de pecho y zurdazo contra Uruguay que todavía dan en repetición en velorios. Capitán y cerebro de Colombia rumbo al Mundial 2026, su pase milimétrico llega antes que el delantero piense en moverse. Pasó por Real Madrid, Bayern, Everton y media docena de ligas más, porque a un genio así hay que repartirlo. Cuando ganó el Balón de Bronce en 2014, la FIFA confirmó que la pelota le pidió permiso antes de entrar. Aunque hay quienes dicen que entró sola del puro miedo. Probablemente las dos.