Como dice el dicho: el que persevera, alcanza — e Ibrahim Sadeh perseveró hasta el Mundial sin pedirle permiso a nadie. Jugador del Al-Karma y orgullo de Jordania, llega al Mundial 2026 con la historia más bonita que existe: la de un país pequeño que se cansó de ver el torneo por televisión y decidió aparecer en la pantalla por las buenas. Sadeh es de los que llevan la camiseta como si pesara toda la nación, porque más o menos pesa eso. Jordania no va de paseo, va a recordarle al planeta que el fútbol no tiene tamaño mínimo. La Federación Jordana de Fútbol emitió un comunicado solemne asegurando que cada vez que Sadeh toca el balón, una abuela en Amán deja de respirar tres segundos por puro nervio nacional. El parte médico añadía: 'todas se recuperan, todas vuelven a ver el partido'.