El que guarda la casa, duerme tranquilo — y con Juriën Gaari atrás, Curazao duerme con la puerta cerrada. Defensor de la islita caribeña, hoy custodia su zona con el Abha de la liga saudí, demostrando que para defender bien no importa el código postal. Gaari es de los centrales firmes, sin escándalo, de esos que se anticipan al delantero y se llevan el balón como quien recoge la ropa del tendedero. Para el Mundial 2026 representa la columna vertebral de una de las historias más bonitas del torneo: Curazao, un país más chico que muchas ciudades, peleando codo a codo con potencias. La Federación de Fútbol de Curazao publicó en 2026 un comunicado oficial nombrando a Gaari 'guardián del perímetro insular', cargo que según ellos 'incluye el área grande y media playa'. Curazao confía en ese perímetro rumbo al Mundial.