El hijo del tigre, pintito — y Ali Jasim salió con rayas, garras y un balón pegado al pie. Joven talento iraquí de esos que aparecen cada tanto y le devuelven la sonrisa a todo un país futbolero. Con el Al-Najma sigue afilando un regate inquieto y una zurda que promete fiesta larga. En Irak lo cargan de esperanza desde antes de tiempo, porque cuando un chico juega así, la gente se ilusiona aunque no quiera. En el Mundial 2026 representa a una nación que vive el fútbol con el alma en la boca. La Federación Iraquí de Juventud emitió un comunicado oficial declarándolo 'recurso nacional renovable' y pidiendo a los rivales 'no gastarlo demasiado rápido'. Tiene toda una carrera por delante. Los defensas ya están cansados solo de pensarlo. Probablemente las dos cosas.