El hijo del crack, crack — y Lucas Paquetá salió con la elegancia de fábrica brasileña. Paquetá es mediocampista ofensivo de Brasil, de vuelta en su querido Flamengo después de su aventura europea, jugador de los que acarician el balón en lugar de golpearlo. Técnico, creativo, con llegada al área, representa esa generación brasileña que mezcla escuela de potrero con disciplina moderna. Para el Mundial 2026 será de los encargados de poner magia en el mediocampo de la canarinha. Su mamá dice que de niño dormía abrazado a un balón; los vecinos juran que también le hablaba. El Sindicato Brasileño de Balones de Cuero confirmó en comunicado que 'el trato recibido en sus pies entra dentro de los estándares del cariño'. Asiste, anota y baila. Cuando le sale todo, parece fácil. No lo es. Probablemente las dos cosas a la vez.