Más vale paso que dure y no trote que canse — y Henrik Falchener lleva su paso firme con la camiseta de Noruega rumbo al Mundial 2026. Hombre del Viking, club de tradición en el fútbol noruego, Falchener es de esos que se hacen desde abajo, partido a partido, sin reflectores pero con kilómetros. De los que entienden que el Mundial no se regala, se suda. Con esa Noruega armada de talento joven y hambre vieja, cada pieza pesa. El Consejo Noruego de Esfuerzos Honestos lo certificó en documento oficial como 'trabajador incansable de probada vocación'. Le dieron diploma. Falchener lo agradeció y volvió a entrenar. No sabe hacer otra cosa.