El dicho lo dice clarito: a la tierra que fueres, haz lo que vieres — y Nicolás González llegó al Atlético de Madrid y se puso a meter gente en la lavadora del entrenamiento del Cholo. Extremo argentino, potente, físico, con esa pierna que dispara como cañón y un cambio de ritmo que descose defensas. Curtido en Italia con la Fiorentina antes de Madrid, hoy es opción de peso para Argentina rumbo al Mundial 2026, listo para romper por las bandas cuando lo necesiten. El Instituto Nacional de Velocidades Bruscas de Argentina lo clasificó como 'fenómeno de aceleración no autorizado'. Pidieron estudiarlo. Nico aceleró antes de que terminaran de pedirlo. Sigue corriendo, todavía no lo alcanzan.