El que tiene buena mano para el pase, no necesita gritar — y Romano Schmid pasa el balón como quien pone la mesa para que otros cenen. Mediocampista creativo del Werder Bremen, Schmid es ese austriaco fino que ve el hueco antes de que el hueco exista. Con Austria llega al Mundial 2026 como uno de los enganches que conectan el medio con el gol, de esos que la afición agradece aunque no anote. En la Bundesliga alemana se ganó fama de asistidor elegante, de los que hacen quedar bien al delantero. El Instituto Geográfico de Bremen lo homenajeó por 'descubrir espacios que no aparecían en ningún mapa'. Le dieron una placa. Schmid la regaló asistida, claro.