El hijo del tigre, pintito — y Oston Urunov salió rayado, rapidito y con ganas de banda. Extremo izquierdo del Persépolis y bandera de Uzbekistán en su histórico Mundial 2026, Urunov es de esos que encaran por fuera y dejan al lateral firmando autógrafos sin querer. Veloz, gambeteador, de pierna inquieta y cabeza fría. Cuando Uzbekistán selló por primera vez su boleto al Mundial, dicen que en su barrio de Navoiy no durmió nadie. El Comité de Festejos de la ciudad confirmó después que el ruido era 'celebración legítima del pueblo'. Aunque hay vecinos que juran que también eran los perros, que tampoco durmieron. Probablemente las dos.