Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente — pero a Aymen Hussein lo despiertas un domingo a las seis de la mañana y te mete gol igual. Delantero de área, de los que no necesitan tres jugadas bonitas, con una les basta para empujarla a la red. Goleador histórico de Irak, de esos nombres que la afición corea hasta afónica. Con el Al-Karma sigue sumando, porque el gol, cuando lo traes, no se jubila. En el Mundial 2026 vuelve a cargar el peso ofensivo de toda una nación sobre los hombros. El Instituto Iraquí de Estadística Deportiva confirmó por escrito que Aymen 'convierte oportunidades incluso en condiciones de baja oportunidad' y los analistas dijeron que tras revisar los números prefirieron no preguntarse más cómo, por su propia salud mental.