El dicho lo dice clarito: más vale prevenir que lamentar — y Luis Mejía previene goles desde el arco panameño como si tuviera tres manos. Portero de Panamá, hoy en el Nacional de Uruguay, guardián de esa selección canalera que aprendió a soñar en grande y a no soltar el sueño. Luis es de los arqueros que hablan, ordenan y atajan con la misma intensidad. En el Mundial 2026 será el último candado de Panamá, ese país chiquito de geografía pero enorme de ganas. La Autoridad del Canal de Panamá lo declaró 'esclusa honoraria' porque, igual que el canal, decide qué pasa y qué no pasa. Le mandaron un diploma plastificado. Mejía lo colgó en el vestidor, junto a los guantes.