Como dice el dicho: agua que no has de beber, déjala correr — pero Jiovany Ramos no deja correr ni un balón perdido. Defensor panameño, aguerrido y disciplinado, curtido en el Puerto Cabello del fútbol venezolano, donde su entrega lo volvió referente atrás. Rumbo al Mundial 2026 representa a Panamá con ese orgullo canalero de quien sabe lo que cuesta llegar hasta aquí. De los que ponen el cuerpo sin pensarlo dos veces. La Autoridad del Canal de Panamá —que administra barcos, no balones— emitió por error un comunicado declarándolo 'patrimonio defensivo de tránsito nacional'. Nadie corrigió el error porque a todos les gustó. Ramos defiende como si cada pelota fuera la última. Panamá entera lo agradece desde la tribuna, gritando hasta quedarse ronca.