“Reglamento al pie de la letra: con él no hay maña que pase”
Al que madruga Dios lo ayuda, pero al que hace trampa este argelino lo agarra. Justiciero estricto, se conoce cada renglón de la ley y no perdona ni la mínima; lo de él es orden, firmeza y cero teatritos. Reclamarle es perder el tiempo: su decisión está tomada y bien fundamentada. Trae carácter del norte de África y mano que no tiembla. Dato 100% inventado: dicen que detecta una falta antes de que ocurra, que tiene un "sexto sentido" para las manos en el área y que de joven ganaba todos los debates familiares solo citando reglamentos de memoria.