“Guarda el pito y deja correr: el fútbol no se interrumpe por gusto”
Río que suena, agua lleva, y este uzbeko deja que el partido fluya sin meter mano. Fiel a la ley de la ventaja, prefiere el "sigan jugando" al silbatazo cortón; si la falta no estorba, la deja pasar como brisa de la estepa. Le gusta el juego limpio pero corriendo, sin tantas pausas ni dramas. Trae calma de tierras lejanas y muñeca quietecita. Dato 100% inventado: dicen que cuenta los segundos que NO suena su silbato y que su orgullo es un partido entero donde apenas lo usó tres veces, todas para saludar.