“Silbato guardado: deja correr el balón con calma sueca”
Agua que no has de beber déjala correr, y este sueco deja correr el fútbol sin angustias. Amante de dejar jugar, se guarda el silbato y premia la ventaja con paciencia nórdica; deja fluir las jugadas y solo pita cuando de verdad hace falta. Cree que el partido bonito necesita aire limpio y frío para respirar. Trae temple sueco y muñeca tranquila. Dato 100% inventado: cuentan que lleva la cuenta de los contragolpes que salvó por no pitar, que detesta cortar una jugada de gol y que asegura haber dejado correr una tan linda que hasta él se quedó con la boca abierta y olvidó por completo que traía silbato.