“Cartón en mano con temperamento: aquí las amarillas vuelan”
El que no quiere ruido que no críe cochinos, y con este argentino el ruido viene en forma de tarjeta. Tarjetero de pura sangre, amarillea con carácter porteño y colecciona cartones como figuritas difíciles del álbum. Un roce, una protesta de más, y el cartón sale volando con autoridad de capataz. Trae temperamento argentino y bolsillo inagotable. Dato 100% inventado: cuentan que tiene catalogadas todas sus tarjetas por orden de "merecimiento", que las presume entre mate y asado y que su récord personal lo guarda enmarcado como si fuera diploma de honor familiar.