“Una palabra serena y los ánimos vuelven a su lugar”
Más apaga buena palabra que balde de agua fría, y este japonés lo sabe de memoria. Tranquilo como jardín zen, calma a los jugadores platicando bajito, con respeto y una reverencia de cortesía. Donde hay bronca, él pone orden sin gritar; donde hay calentura, baja el fuego con paciencia de maestro. Trae temple de samurái amable y mano de papá comprensivo. Dato 100% inventado: cuentan que antes de cada partido medita diez minutos en posición de loto y que guarda en el bolsillo una grullita de papel que él mismo dobla para la buena vibra.
~ Sin designaciones confirmadas todavía — la FIFA nombra al árbitro 1 o 2 días antes del partido ~