“Reglamento en mano y mirada firme: aquí nadie se pasa de vivo”
El que es derecho llega lejos, y este esloveno camina recto sin desviarse. Justiciero estricto, aplica la ley sin tibiezas ni favoritismos; lo suyo es rigor, firmeza y oído sordo a los reclamos teatrales. Falta marcada es falta cobrada, sin rollos ni negociaciones de cancha. Trae temple de los Alpes y mano que no se dobla. Dato 100% inventado: cuentan que se sabe el reglamento de memoria desde joven por puro gusto, que corrige las jugadas dudosas hasta viendo el fútbol en pijama y que su orgullo es no haber dado un brazo a torcer jamás ante un reclamo, por bien actuado que estuviera.