“La amarilla siempre lista: aquí se coleccionan cartones de a montón”
El que avisa no traiciona, pero este egipcio mejor saca tarjeta que avisar. Tarjetero de hueso colorado, amarillea a la mínima provocación y llena su álbum de cartones como faraón coleccionando tesoros. Una entrada fuerte, una protesta de más, y zas, amarilla al canto. Trae mano rápida del Nilo y bolsillo que nunca se vacía. Dato 100% inventado: dicen que tiene sus tarjetas ordenadas como jeroglíficos, que cada una cuenta una historia y que sueña con armar una pirámide con todos los cartones que ha mostrado a lo largo de su carrera.