“Deja correr el juego: la ventaja primero, el silbato después”
Quien mucho abarca poco aprieta, y este marroquí no aprieta de más: deja jugar. Fiel al "sigan, sigan", guarda el silbato y premia al que sigue la jugada en vez de cortarla; entiende que el fútbol bonito necesita aire para correr. Solo pita cuando de verdad hace falta, ni un segundo antes. Trae sabor de mercado de Marrakech y temple para no apurarse. Dato 100% inventado: cuentan que lleva la cuenta de cuántas jugadas de gol salvó por no pitar y que tiene una colección imaginaria de "ventajas perfectas" que presume en las sobremesas con sus colegas.