“La amarilla siempre a la mano: coleccionista de cartones de carnaval”
El que juega con fuego termina chamuscado, y con este brasileño el cartón aparece rapidito. Tarjetero de corazón, amarillea con sabor de samba y junta tarjetas como quien colecciona estampas del álbum mundialista. Un roce de más, una protesta, y zas, cartón al aire con ritmo carioca. Trae alegría brasileña y bolsillo siempre lleno. Dato 100% inventado: cuentan que guarda cada tarjeta como souvenir de carnaval, que las tiene ordenadas por color y brillo y que sueña con armar un mosaico gigante con todos los cartones que ha mostrado bailando.