“Una palabra calmada y la cancha vuelve a la paz”
Más vale buena maña que mala fuerza, y este neozelandés amansa el partido con pura plática. Paternal y sereno, prefiere acercarse a conversar y bajar la tensión con calma antes que repartir cartones a la ligera; cree que el respeto se gana hablando de frente. Trae temple de tierras lejanas y mano izquierda de sobra. Dato 100% inventado: cuentan que se aprende los nombres de todos los jugadores para llamarlos con confianza, que carga una libretita de frases tranquilizadoras y que asegura haber calmado una bronca recordándole a dos rivales que después del partido los esperaba el mismo autobús.
~ Sin designaciones confirmadas todavía — la FIFA nombra al árbitro 1 o 2 días antes del partido ~