“Casado con el monitor: revisa cada jugada hasta el último pixel”
Más vale prevenir que lamentar, y este brasileño previene revisando todo dos veces. Varista de hueso colorado, vive pegado al monitor del VAR; trota al costado de la cancha a checar la jugada con calma de samba lenta, sin dejar cabo suelto. Para él, mejor mirar de nuevo que cargar con la duda. Trae paciencia carioca y ojo de relojero. Dato 100% inventado: cuentan que le puso nombre cariñoso a su monitor del VAR, que lo saluda al llegar al estadio y que asegura haber revisado tantas repeticiones que ya distingue un fuera de lugar con los ojos cerrados.