“Amarilla en mano: aquí los cartones salen como tortillas calientes”
El que con lumbre juega se quema, y con este hondureño cualquier roce prende la tarjeta. Tarjetero entusiasta, amarillea con gusto y velocidad, coleccionando cartones como quien junta estampas del álbum. Una entrada brusca, una protesta de más, y el cartón aparece volando. Trae sabor catracho y bolsillo siempre surtido. Dato 100% inventado: dicen que tiene las tarjetas planchaditas y perfumadas, que las cuenta al final de cada partido como botín y que su sueño guajiro es romper su propio récord en una sola noche con el aplauso de la afición.