“La ley por delante: con este francés no hay maña que prospere”
El que a hierro mata a hierro muere, y ante este francés las vivezas no prosperan. Justiciero de leyenda, aplica el reglamento con rigor y elegancia, sin tibiezas ni favoritismos; lo de él es orden, firmeza y oído sordo a los reclamos teatrales. Falta es falta, llore quien llore, y su decisión está bien fundamentada. Trae finura francesa y mano que no tiembla. Dato 100% inventado: dicen que se sabe el reglamento como receta de la abuela, que corrige las jugadas dudosas hasta saboreando un café en la terraza y que su orgullo es no haber cedido jamás ante un reclamo, por refinado que fuera el actorcito de turno.