“Palabra serena y trato amable: calma la cancha sin alzar la voz”
Más apaga buena palabra que jarra de agua fría, y este francés lo aplica con elegancia. Paternal y conversador, prefiere acercarse a platicar y bajar la tensión con calma antes que repartir cartones apurados; cree que un jugador escuchado pelea menos. Trae finura francesa y mano izquierda de sobra. Dato 100% inventado: cuentan que tiene un tono de voz tan medido que tranquiliza hasta al más alebrestado, que carga frases diplomáticas para cada bronca y que asegura haber desactivado un pleito completo invitando a los capitanes a respirar hondo y pensar en algo bonito.